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jueves, 3 de mayo de 2018

Fragmentos II

Hay días en los que todo se vuelve confuso. La niña que llevas dentro se asusta tanto que no encuentras la forma de calmarla. Entonces piensas en esas amigas que saben de qué va todo esto porque sienten el susto cómo tú. Coges el teléfono, pides ayuda, hay escucha, comprensión, calor. Es entonces cuando aparece de nuevo la luz y se abre el camino hacia la serenidad. Gracias a todas las que estáis y las que estuvisteis.


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